Feminismo radical
Es un tipo de feminismo que surgió en los años sesenta y que basa en la idea de hacer una revisión de las estructuras políticas, sociales y económicas, ya que es allí donde se origina todo el sistema que oprime a las mujeres.
Es en el feminismo radical en donde se acuña el término patriarcado para referirse a un orden social imperante, creado y liderado por el género masculino y en el que se subordina a las mujeres en múltiples ámbitos.
El feminismo radical hace hincapié en las relaciones de opresión entre los sexos.
El marco teórico del feminismo radical fue inspirado por dos obras fundamentales publicadas en 1970: Política sexual de Kate Millett y La dialéctica del sexo de Shulamith Firestone, obras que acuñaron conceptos fundamentales para el análisis feminista posterior, como patriarcado, género y casta sexual:
Armadas de las herramientas teóricas del marxismo, el psicoanálisis y el anticolonialismo, estas obras [Política sexual y La dialéctica del sexo] acuñaron conceptos fundamentales para el análisis feminista como el de patriarcado, género y casta sexual. El patriarcado se define como un sistema de dominación sexual que se concibe, además, como el sistema básico de dominación sobre el que se levanta el resto de las dominaciones, como la de clase y raza. El género expresa la construcción social de la feminidad y la casta sexual alude a la común experiencia de opresión vivida por todas las mujeres.Ana de Miguel
Ambas autoras además de su producción teórica también tuvieron una activa participación en los diversos movimientos de mujeres, algo muy frecuente entre las feministas radicales. En ese sentido, la socióloga feminista estadounidense Kathleen Barry escribe que «[l]a teoría feminista radical es el producto de una comunidad de feministas y surge de la interacción de teoría y praxis […] Si bien hay diferencias entre nuestras diversas perspectivas teóricas, hay una cosa en la que todas estamos de acuerdo: el poder colectivo e individual del patriarcado […] es el fundamento de la subordinación de las mujeres».
Muchas mujeres que formaban parte de los movimientos de emancipación que surgieron en esos años se sintieron decepcionadas por el papel al que estaban relegadas y decidieron organizarse. Así, la primera decisión política del feminismo radical fue la separación de los varones y la constitución del Movimiento de Liberación de la Mujer.